Política contemporánea

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Por Saúl Alfonso Herrera

Muchos son los retos que tiene la democracia y evidente es la crisis de representatividad existente, lo cual influye e impacta en nuestra identidad.

Impone este planteamiento la necesidad de quienes se encuentren o nos encontremos inmersos en política, dejar de lado tabúes, miradas totalizadoras y credos, para reconsiderar críticamente acción y pensamiento.

Es ponerse a tono con lo contemporáneo, dejar atrás nacionalismos anacrónicos y enfoques patrioteros que derivan en absurdos autoritarismos. La tarea es renovarse éticamente, hacer nueva la cotidianidad, proponer. No es sólo oponerse por oponerse a injusticias, inequidades, abusos y desigualdades para justificar una existencia política, que es apenas parte de lo que hay que hacer, sino que importa más que ello ser alternativa de poder, alternativa de gobierno en favor de las comunidades, siempre marginadas del poder y del gobierno.

Hay que cambiar para ampliar los horizontes e ir tras superiores representatividades, ser mayormente incluyentes y vincular a todas las personas con expectaciones que trabajan por hacerlas realidad, en la licencia que todo cambio político requiere atreverse a discrepar de los detentadores tradicionales del poder, pensar diferente y decidirse a actuar en beneficio colectivo.

No habrá cambios si seguimos en lo mismo, sino crecemos nuestros esfuerzos para representar de manera legítima, genuina, lo que se consideran valores de modernidad y progreso frente a lo obsoleto y lo pasado.

Los cambios progresivos son procesos sociales, políticos, económicos, culturales, ambientales y biológicos, entre otros, que conviertan a quienes en política están, un quehacer verdadero, democrático y útil en todo sentido.

Pensar contemporáneamente la política entraña devolverle su utilidad histórica como factor de entendimiento y valorización del ser humano en su esencia, puesto que la política implica mediación y razonamientos que permitan la convivencia, robustecer los valores filosóficos, de la persona, encauzar la cohesión y la comprensión de la sociedad. Encontrar de nuevo la coyuntura de la política con el presente, redimensionar a la sociedad en su justa interpretación cultural, en contexto de perspectiva (las dimensiones que pueden alcanzar nuestras decisiones) y de expectativa (reflexión positiva del conocimiento perspectivo). La política debe propender por dejar de lado lo individual y crear una relación crítica de estudio que lleve a la reconstrucción del conocimiento político.

ENVIADO A RDCM 21 OCTUBRE 2O17

La política contemporánea implica reflexionar acerca de las acciones del ser humano y ser base cierta del desarrollo que busca el buen gobierno, cuyo poder sea ejercido en igualdad de circunstancias, porque por lo contrario, la integración de la sociedad no podrá ser posible, corriéndose el albur de caer en una práctica política impositiva, despótica, autoritaria y tirana en alto grado.

 

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