Ati Quigua, la indígena arhuaca fórmula de Caicedo, que seguirá adelante con la campaña presidencial

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foto/Las2Orillas

La líder indígena entregó las 2 millones de firmas que recogieron en 4 meses y que respaldan la candidatura del exalcalde, que espera salir bien librado de sus líos judiciales.

No es la primera vez que la líder indígena arhuaca tiene que sortear las trabas judiciales, como la detención de su candidato Presidencial Carlos Caicedo en el aeropuerto de Santa Marta,  para sacar adelante un proceso de elección popular. Quigua, nacida en Bogotá pero criada en la Sierra Nevada de Santa Marta, fue la primera mujer indígena en llegar al Concejo. Fue elegida en la listas del Polo Democrático en el año en el que Luis Eduardo Garzón llegó a la Alcaldía.

 

Con su posesión el 3 de enero del 2004 aparecieron los obstáculos. Su elección fue demandada por su edad: no tenía aún los 25 años requeridos para ocupar el cargo y no tardó mucho tiempo antes de que aparecieran las traiciones. Wilson Duarte, su compañero de lista y eventual reemplazo en caso de una inhabilidad terminó promoviendo la demanda con la que el 13 de julio de 2004 el Tribunal Administrativo de Cundinamarca la suspendió.

La lucha de Ati Quigua fue de fondo. Acudió a sus raíces y cultura. Presentó un peritazgo antropológico que concluyó que, según la cultura arhuaca, Quigua tenía entre 27 y 30 años, y no los 23 que aparecían en la cédula. Para los arhuacos, las mujeres alcanzan la mayoría de edad a los 15 años cuando tienen su primera menstruación. Sin embargo, los magistrados del Tribunal Administrativo de Cundinamarca no aceptaron el argumento y la dejaron por fuera del Concejo.

Pero Ati no se quedó con los brazos cruzados y presentó una tutela ante la Corte Constitucional pidiendo que se le respetara su identidad cultural. Argumentó además que la Constitución no establece una edad mínima para ser concejal y que el Estatuto Orgánico de Bogotá no está por encima de la Carta Magna. La líder indígena no solo logró posesionarse sino que fue reelegida.

 

Su lucha por la representación indígena y la protección del medio ambiente la heredó de su madre, Luz Helena Izquierdo, la primera mujer arhuaca que pudo estudiar en la universidad y que logró asociar a 70 mil indígenas en el norte de Colombia, convirtiéndose en la representante legal de la Asociación de Cabildos.

 

Su nombre significa “madre de los buenos pensamientos” y llegó a Bogotá a los 22 años para formarse como administradora pública en la Escuela Superior de Administración Pública —ESAP. Aunque quería volver a la Sierra, tuvo que desplazarse por las amenazas de los paramilitares a su mamá. Ahí tomó la decisión de lanzarse al concejo y darle visibilidad a la comunidad indígena en Bogotá.

 

Después de sus dos periodos en el Concejo de Bogotá Ati Quigua se dedicó a seguir estudiando y este año se graduó como magister en Gobierno y políticas públicas de la Universidad El Externado. También siguió liderando varios procesos en representación de las mujeres y los arhuacos, que luchan por preservar el ecosistema que es la Sierra Nevada de Santa Marta. De hecho, esa es una de las banderas por las que se unió a Carlos Caicedo, quien la invitó a ser parte del equipo a principios de este año. Luego de consultarlo con los mamos de la sierra, el 22 de julio, el día del solsticio, Ati Quigua se convirtió en la fórmula presidencial de Caicedo.

 

En 2016 el presidente Juan Manuel Santos la nombró Comisionada indígena para la paz. Acompañó el proceso de paz y hoy es una de las voceras que sigue de cerca las negociaciones entre el gobierno y los indígenas arhuacos que buscan frenar las 1700 licencias de explotación minera que se han solicitado dentro de la Sierra Nevada de Santa Marta. Según Quigua, “la gente siente que les pasaron por encima porque no han consultado con ellos el futuro de la sierra”. De hecho, actualmente 34 millones de hectáreas en el país son tierras pertenecientes a los indígenas, pero la mitad de ellas están disponibles para proyectos mineros.

Nada le ha sido fácil en el camino que se ha abierto Ati Quigua, así que la detención de Caicedo, su compañero de fórmula, la toma como un desafío que terminará fortaleciéndolos, segura que detrás de todo no hay otra cosa que una persecución política: dos millones de firmas en cuatro meses no lo hace cualquiera.

Tomado Las2Orillas.

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