Pobreza, inequidad, desigualdad

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Por Saúl Alfonso Herrera

Propósito fundamental, de conformidad con los índices de desarrollo social, humano y crecimiento económico que nos reflejan, considero ha de ser búsqueda incesante, aquella que apunte a logros importantes para reducir la pobreza, adoptar procesos para hacer viable un desarrollo sostenible; e, implementar políticas que faciliten combatir la inequidad y la desigualdad, causantes individual y conjuntamente de uno y más desbalances en detrimento de la sociedad toda, generando de contera desintegración social y determinando en consecuencia la necesidad imperiosa de reconfigurar los órdenes político y económico, so pena de caer en situaciones irreversibles de impredecibles consecuencias.

Importa atender con prioritaria al grupo cada vez más creciente de jóvenes y mujeres con inserción laboral precaria y por ende, vulnerable, circunstancia a la que se adiciona la denominada transición demográfica, que por sí misma plantea mayores presiones en materia social. Esto por cuanto pronto estaremos pasando de ser una sociedad joven a adulta y en cuestión de pocos años a una sociedad de viejos, lo que implica construir las necesarias políticas públicas que brinden oportunidades mejores.

No podemos apostarle a tener en nuestro seno grupos sociales frustrados y mucho menos resentidos con la incapacidad de gobiernos y empresarios para incorporarlos a una vida útil y productiva, ya que ello crearía u ambiente de descontento potenciada por las redes que se manifiesta con mayor presencia en la protesta social y en las justas electivas.

No podemos apuntarle a vivir tiempos de incertidumbre, sino que debemos buscar las definiciones mejores que soportadas en nuestras propias realidades y necesidades, respondan consecuentemente a las demandas económicas, sociales y demás. No podemos hacernos el de la vista gorda ante índices y estadísticas que nos muestran como unos municipios y departamento inequitativos y desiguales, con inaceptables niveles de pobreza, inequidad y desigualdad, ante lo cual únicas respuestas viables, posibles y probables deben ser políticas incluyentes, participativas, democráticas, deliberativas, que beneficien a todos por igual, como uno de los principales desafíos que debemos enfrentar desde ya, so pena de sucumbir y agravar más dicha problemática.

Pobreza, inequidad y desigualdad son unos de los principales obstáculos para el desarrollo social. No sólo es lo económico, sino la falta de cobertura de necesidades básicas o derechos que, por diversas causas no pueden hacerse efectivos, impidiendo que las personas puedan llevar una vida digna, razón por la que interese sobremanera que se invierta en cooperación y desarrollo, la existencia de sistemas fiscales justos, mejor acceso a recursos públicos básicos, contribuir al cuidado del medio ambiente y reducir las brechas salariales; si bien no es una tarea sencilla, tampoco es imposible. Debemos concienciarnos todos y colaborar en la seguridad que los resultados se traducirán en la consolidación de unos entes territoriales más justos, equitativos y sostenibles.

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