Corregir el rumbo del Río

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Empresarios, autoridades y expertos discutieron en la Tertulia de EL HERALDO sobre posibles alternativas ante la sedimentación en el canal de acceso. Contar con dragas propias, una de las soluciones ponderadas.

Más allá de las dificultades, entre los sectores productivos locales existe un claro consenso de las ventajas competitivas que supone un puerto fluvial como al que le ha apostado Barranquilla. Por supuesto, para desplegar todo su potencial se hace inaplazable una planificación mucho más organizada y mejor orientada que la que ha existido hasta ahora, con una visión clara que marque un derrotero para las inversiones.

La propuesta de una “institucionalidad” única surge como una alternativa para dirimir situaciones que, hoy, se dispersan en más de una docena de entidades que tienen jurisdicción y competencias sobre los temas del río Magdalena.

Si bien concuerdan las visiones sobre el importante e inexplorado potencial, también es latente la percepción de que se ha perdido mucho tiempo y demasiado dinero por no haber abordado de forma integral el siempre recurrente problema de la sedimentación en el canal de acceso.

Estas son algunas de las principales impresiones que se desprenden de la Tertulia de EL HERALDO, celebrada ayer en la sala de juntas de esta casa editorial, con el fin de analizar posibles soluciones ante el apremiante panorama que afronta el desarrollo portuario por cuenta de la reducción del calado. Las restricciones para el acceso de buques se han prolongado por mucho más tiempo de lo calculado, casi 50 días, luego de que las labores de dragado de sedimentos quedaran perdidas en un limbo por los problemas financieros del consorcio Navelena, adjudicatario de la APP para garantizar la navegabilidad.

Empresarios, autoridades y expertos deliberaron sobre este duro golpe a la competitividad de Barranquilla, y aprovecharon para volver a elevar un llamado al Gobierno Nacional.

Lo cierto es que para hacer realidad ese viejo sueño de un río Magdalena convertido en una óptima autopista de transporte de mercancías, la fórmula pasa también por una mayor voluntad política desde el nivel central. Y, además, por trabajar en una ampliación de la visión sobre los beneficios que implicaría apostarle al Río, no solo para Barranquilla, sino para varias otras ciudades que se conectan con él.

El dragado permanente se perfiló, además, como una condición inequívoca para que las inversiones y planes en torno al Río puedan afianzarse. En este sentido, algunos de los participantes en la tertulia recalcaron la importancia de poder adquirir una draga –o, mejor, dos– para que los organismos públicos responsables puedan contar con ella de manera fija, de forma que no haya que recurrir a declaraciones de emergencia para salir a contratar cada vez que haga falta.

De momento, el acuerdo de voluntades apunta a una visión: una autoridad única, con el liderazgo para actuar, aparece como el primer paso para ser, de ahora en adelante, más certeros en el camino que hay que recorrer.

*Editorial diario El Heraldo

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