Remolino, a revocar al Estado

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Por Víctor Rodríguez F.

La suerte de Remolino está echada, el domingo 13 de agosto los remolineros buscaban la revocatoria del actual Alcalde, quien para un sector no ha cumplido con lo prometido en su plan de desarrollo; para otros, ha sido un hombre justo que ha sacado adelante temas que la anterior administración no supo interpretar.

La descripción pertenece a la población que vive de la política y gira alrededor de candidatos y gobierno. No importa el resultado, no alcanzaron el umbral, las condiciones seguirán en contra de la comunidad.

Este domingo pasado fue un mensaje claro a quienes gobiernan municipios en similar situación, la gente salió a votar sin maquinaria electoral. El primer resultado: En el Magdalena si hay votos de opinión.

En Remolino “dos perros grandes corretean a un perro pequeño que corre con un hueso”. Así describe un viejo agricultor y pequeño ganadero, las razones que motivan a los dos bandos que están enfrentados alrededor de la Revocatoria. Este viejo agricultor habla de su realidad con desparpajo. “Yo puedo decir lo que me dé la gana porque no vivo de la Alcaldía”.

Cuando sus paisanos le preguntan al viejo campesino qué es lo que quiere decir con la graciosa descripción de los “Dos perros grandes que correteen a uno pequeño que corre con un hueso”, él se ríe a carcajadas y explica que se trata de los dos exalcaldes, Rodolfo Quant y Virgilio Torres, quienes son los líderes del proceso revocatorio, y el perseguido es el actual mandatario, José Nolasco, quien corre para salvar la Alcaldía, que según la metáfora es el “hueso pelao que todos persiguen”.

Como el campesino, hay muchos pobladores que ven con desconfianza los resultados de este proceso político. “No importa lo que pase con la Revocatoria, porque todo seguirá igual o peor que antes”, dicen.

Después de visitar este municipio del cual solo nos conecta el pertenecer al mismo territorio, pero sin tener nexo o inclinación por sector o grupo político y escuchar a este campesino ganadero, no dudamos en opinar que la comunidad de remolineros debe al unísono ¡Revocar al Estado!

Llenaríamos páginas enteras de extensas enciclopedias cargadas de realismo mágico, describir que Remolino se encuentra bañado y delimitado por el río de La Patria, el río Magdalena, que está enclavado en un complejo lagunar incluido como área Ramsar lo cual significa que es un hábitat de humedales para las aves acuáticas migratorias y cargado de variedad de vida, sin embargo, el presente se ve azaroso, ni hablar del futuro.

Remolino es un territorio rico por la composición de su suelo, listo para la ganadería extensiva y la agricultura, con inmensa capacidad piscícola, pero nos encontramos con quejas que giran alrededor del agua.

La calidad del agua no es apta para consumo humano y se corre el riesgo de que se contraigan enfermedades gastrointestinales; la ganadería ha mermado porque no hay agua en el campo; la pesca ha disminuido por falta de agua en los caños; la población ha roto canales y habilitados caños en búsqueda de solución.

El Estado soberano es poco lo que ofrece para cambiar la suerte y el destino de este Municipio, el cual puede ser inviable como ente territorial a pesar de dormir en oro. Remolino debe salir a revocar un Estado paquidérmico e indolente que no hace presencia en temas vitales para su crecimiento social y económico. Con un Alcalde que vive en Malambo, una rectora que vive en Barranquilla, con un director de hospital que vive en Santa Marta, son ejemplos claros que quien tiene con qué, se va del pueblo. Lo mismo sucede con Torres y Quant, dos ex alcaldes que no pudieron cambiar la historia y que ahora se unen para cobrar lo que el actual no ha podido hacer al igual que ellos.

Si vemos el mapa, Remolino está lleno de agua, sin embargo, están sedientos, el ganado flaco y la pesca escasa. Hoy no hay recursos notables de inversión para el desarrollo de su vocación agraria ni piscícola, una comunidad que tan pronto puede, busca su futuro en Barranquilla o en otras latitudes.

Ahora, el Gobierno Nacional le apuesta a intervenir el río Magdalena como corredor fluvial para el transporte de carga y conectar amplias zonas de Colombia con el exterior y satisfacer la demanda comercial generada por los TLC, creando las condiciones de desarrollo portuario, por eso cobra valor la Vía de la Prosperidad por lo que el uso de la tierra tendrá un dramático cambio; será un gran negocio para los dueños de la tierra que de seguro muy pronto cambiará de manos y pasará a otros grupos de músculo financiero importante. Ahí se podría vivir otro drama: el desplazamiento por la nueva prosperidad.

 

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