Libertad, esencia de vida

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Por Rubén Darío Ceballos

La Libertad, uno de los dones más importantes del ser humano, debe ser manejada responsablemente por ser un derecho de todos e implica deberes y obligaciones. No es libertinaje y va hasta donde no afecta a otro ser humano. Es libre quien entiende que hay que ayudar a quienes están en nuestro entorno. Nos da la posibilidad de actuar ética y responsablemente. Solo quien es libre puede servir a los demás. Se debe ejercer respetando y cumpliendo con lo preceptuado, no amañándola, no abusándola, no menospreciando la libertad personal, sin autoritarismo, sin importar condición alguna y tomando en cuenta a todos por igual, en el entendimiento y comprensión que existe el bien común y se debe luchar todos los días para alcanzarlo, salvaguardándola de retaliaciones preñadas de animadversión.

Libertad es liberar, salir de la opresión para alcanzar el estado de libre. Capacidad de decidir por sí mismo sus modos y el cómo llegar a su destino, sobre su pensamiento, sentimientos, actitudes y decisiones, ejercida por un individuo, que a su vez sería tomado como un sujeto libre. La Libertad de una persona es inversamente proporcional a su esclavitud u opresión por parte de otro, o de una Institución o Estado. Está ligada a la responsabilidad, puesto que quien es libre de sus actos debe asumir las consecuencias de los mismos, ante ello, el Estado debe actuar con la mayor ponderación para no limitarla ni caer en injusticia.

Desde la filosofía, se advierte que la Ética concibe que el estado original del hombre es la Libertad, cualidad inherente a éste y derecho irrenunciable, al que debe acogerse a sus principios y responsabilidades al ejercerlo. Es también una capacidad ejercida de acuerdo a la interioridad del individuo, que lo lleva a cometer actos virtuosos o contrarios, por lo que debe tenerse responsabilidad en su ejercicio. Es también a decir de tratadistas en la materia, la supremacía que ejerce un individuo sobre los vicios o sentimientos moralmente reprochables, por lo que no sería propiamente una cualidad proveniente de la Soberanía que da el poder, sino por la fuerza ética y moral que implique a la persona liberarse de los sentimientos o acciones que lo amarran a la ignominia.

Políticamente, es la capacidad de un colectivo o pueblo para decidir sus destinos. Esencia de la Soberanía popular, idea originada en pensadores como Rousseau, para quien la Libertad es un hecho inherente al ser humano, lo acompaña desde el momento del nacimiento, pero que se resquebraja y hasta se pierde en la medida en que interactúa con su entorno. Para él, los códigos sociales y políticos son cadenas que oprimen en todos los aspectos la Libertad innata de cada individuo. Soportados en él, movimientos independentistas de Estados Unidos y Latinoamérica, emprendieron sus luchas por lograr la Libertad, tenida en ese momento como el hecho de liberarse de las influencias externas, para contar con la autonomía necesaria que les permitiera crear sus leyes, modos y destinos. Sitúa al hombre frente a las fuerzas naturales y sociales que coartan su poder de decisión o Libertad frente a las distintas consecuencias de sus actos; a las leyes que marca un Estado, y la forma de mediar con ellas en función de preservar su cualidad de Libertad, o autonomía; y, como aquella que engloba el poder de autodeterminación con el que cuenta un pueblo, ante algún factor interno o externo; ante ello, el principio rector del Artículo segundo del Código de Procedimiento Penal cobra mayor importancia, al tutelar la Libertad bajo esos mandatos superiores, debiendo los Ilustres Funcionarios Judiciales velar bien y fielmente por el respeto de ese mandamiento.

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