La juventud, ¿que siga olvidada?

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Por Saúl Alfonso Herrera

Somos un departamento constituido, particularmente, por jóvenes, pero jóvenes pobres, a pesar de vivir en un territorio rico. Segmento importante de ellos vive en condiciones de pobreza, y muchos en la pobreza extrema. Son pobres por diversas causas, tales como la evidente incapacidad estatal para garantizarles acceso a los derechos fundamentales y humanos.

Viven en la pobreza, porque muchos no tienen posibilidad de acceder a un empleo formal y, por tanto, tampoco a los elementales servicios de seguridad social, a un salario justo y digno; por laborar en la economía informal, donde reciben ingresos que apenas les permiten la supervivencia; por no poder estudiar; por escasa oferta de espacios educativos; por una cada vez mayor deserción escolar; porque a pesar de culminar una carrera profesional no encuentran cabida laboral en el gobierno o la empresa privada, dados los múltiples obstáculos para ello.

Porque la mayoría no tuvo ni tiene una eficiente orientación sexual e incurren en embarazos no deseados; porque a los matrimonios entre adolescentes, el Estado no les garantiza las condiciones básicas de independencia como casa, habitación, empleo, salud, entre otros, para desarrollar de manera básica su propio entorno familiar; porque muchos de ellos ante la falta de oportunidades en sus lugares de origen, se obligan a disolver sus familias para emigrar en la procura de mejores condiciones de vida; porque son rechazados y pronto se convierten en carne de cañón de la delincuencia común y organizada de distinto origen y propósito.

Ante esta realidad, importante la implantación e implementación de políticas que fomenten la inserción de la juventud en el mercado laboral, con un soporte educativo que facilite impulsar por la misma juventud su bienestar, máxime cuando amenazas, extremismos, violencia, gaseosas condiciones políticas, inestabilidad económica y transformaciones sociales, entre otras consideraciones, se conjuntan para potenciar los problemas de la juventud actual, que debe mejor que nadie conocer los escollos que se les plantean y darle respuesta, aportar ideas, deliberar, participar, proponer, ser proactiva, en lo que conviene que alcen voz y energía contra la injusticias, se hagan escuchar por los dirigentes en defensa de sus derechos, del ambiente, demuestren ser los socios ideales camino a impulsar soluciones significativas, desafiando las viejas estructuras de poder e ir hacia un nuevo contrato social Estado / sociedad.

Importante que adopten nuevas visiones de desarrollo sostenible, de progreso, de inclusión y cohesión social, de integral prosperidad, de crecimiento económico, camino a la apuesta para mejorar la sociedad, con espíritu de acción en ruta a ayudar a convertir el mundo que queremos en el mundo digno y prospectivo que merecemos.

 

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