Eduardo Agatón, el jefe de la oposición “Desnudando la agenda del partido de la U en el Magdalena”

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Víctor Rodríguez Fajardo

El pasado 20 de noviembre de 2017 se materializó la elección de la mesa directiva de la Asamblea para el periodo 2018 y con ello, la reafirmación de una nueva mayoría.

El partido de gobierno, Cambio Radical con cuatro diputados; el partido de la U con dos diputados; y el partido Conservador con uno. Deberían ser suficientes para confiar en que la alianza garantizaría una mayoría a favor del palacio Tayrona; esa es una lógica de crédulos que desconocen la matemática política: donde dos más dos no son cuatro.

Las alianzas en política solo funcionan mientras sean atractivas y benéficas para las partes, cambian cuando el escenario cambia, esto no es traición, mucho menos algo personal. No es un tema de bien o de mal, es cuestión de manejo del Poder.  Solo hay que revisar la historia, por eso, la premisa siempre válida: “la historia no hay que olvidarla para no tener que repetirla”, y aun así… para este caso se repitió.

Cambio Radical, partido de gobierno en el Magdalena, no ha podido contar con el beneficio de tener el respaldo de cuatro votos en la Asamblea, confiaban (error) en la alianza con el jefe del partido de la U, Eduardo Agatón Díaz Granados Abadía quien apoyaría con su bancada (dos diputados) la agenda de la gobernación con base en compromisos ya cumplidos, como la entrega del principal centro de salud del departamento, una secretaría y un asesor de despacho entre lo más relevante, además del apoyo a una iniciativa faraónica de llevar agua del río Magdalena con la excusa dar agua a varios municipios pero ocultando la verdadera razón: irrigar las extensas fincas de hectáreas incontables de la familia Díaz Granados y sus allegados.

No, Eduardo Agatón interpretó que el escenario de la elección de un nuevo Congreso cambiaba las circunstancias y era el momento de sacar a relucir su agenda de jefe político y no de acompañar la de otro.  El primer indicador fue la alianza con otro jefe de la política departamental, Joaquín José Vives Pérez, quien ha sido abierto contradictor de la administración departamental y contendor en la pasada elección a gobernación.

Otro escenario que cambió fue la cacería a nivel nacional del llamado ‘Cártel de la Toga’ y que pudo ser el motivo que obligara a Eduardo Agatón a ‘enfriar’ su nombre de la cartelera política, a la espera de nuevos aires pasada la elección de Congreso.

Recordamos, que en la investigación que se le seguía a Eduardo por parte de la Corte Suprema, este contó con los servicios del abogado Luís Gustavo Moreno, quien hoy está a punto de ser extraditado en el sonado caso del escándalo de la Rama Judicial.

Regresando a la parroquia, la nueva mayoría está conformada por Velásquez, quien vota con Pinedo; Marín, quien vota con Güida; López, quien vota con Kelyn; Torres, quien vota con el Polo; y aquí la ‘sorpresa’ Aarón votaría con Güida y Almarales, también votaría con Güida.  Otro caso interesante es el de Valentina, quien vota con ‘El Negro’ López.  Analicemos: Aarón y Almarales de Cambio Radical votarían con el pupilo de Eduardo Agatón, sumado a los dos diputados Güido y Marín, que votaron en contra de los acuerdos antes señalados. La mayoría que se conformó ese día 20 de noviembre fue estratégicamente craneada y sostenida por una agenda que se formó y se consolida en cabeza de Eduardo Agatón.

Ese día, ‘El Negro’ López fue y aplaudió la elección de Velásquez dejando atrás el viejo antagonismo conocido, no solo entre ellos, sino también por sus patrocinadores Los Soto. Velásquez no hace parte del esquema de Díaz Granados, pero también capitalizó con maestría la coyuntura, por algo es el más astuto en la Asamblea. Quedan atrás los debates al Huft, a Corpamag y demás. Por ahora, serán temas congelados. Por lo mismo, por el momento, también puede descansar Numa.

El jefe del partido de la U y líder de la oposición Eduardo Agatón sabe jugar sus cartas y capitalizar las circunstancias, no aspira a una credencial del Congreso para ‘enfriar’ su nombre y mantiene una expectativa con sus seguidores al anunciar: “me reservo para la Gobernación”.

En un editorial anterior expresé, que yo le creía que iba al Congreso hasta que se desmontara; ahora repito y le creo, que aspira a la Gobernación hasta que se inhabilite. Mientras tanto, va asomando su agenda, nadie le cree que como jefe no tenga indios que mandar, ni Güido ni Anselmo se apartan de su sombra, ahora resulta que frente a la rebelión, el castigo a Güido es llevarlo a ser Honorable Representante a la Cámara. Solo lo puede creer el mitómano que dijo que se le había sublevado.

Ser aliado del Palacio Tayrona, conseguir el respaldo al sublevado Güido, de Marín, Aarón y Almarales, pero no para apoyar la agenda de la Gobernación, ni mi crédula y beata bisabuela lo cree.

Lo más cercano a la nobleza que podemos presumir en el territorio son los Díaz Granados, poseedores de una disciplina férrea más firme que la militar, donde están establecidas las líneas de mando, en ese imperio sería una afrenta imperdonable para sus ancestros un acto de subordinación como el que pretenden hacernos creer, eso lo sabemos hasta los que hicimos barra en la ‘Place de la Bastille’ con guillotina a bordo.

No dudo de la habilidad de Eduardo Agatón, logró quedarse con el pecado y con la honra en esta escaramuza política, hasta creo que puede ingresar por los jardines de Versalles como hidalgo salvador y llevarle las credenciales necesarias para votar los proyectos de la administración, tal vez invite a un frugal desayuno donde se presentará con esos votos.  “Paris vaut bien une messe” dijo alguien.

Eduardo está en campaña, quiere ser gobernador y ya comenzó su proselitismo…

Versión libre y subjetiva interpretando la agenda política del jefe de la oposición en el Magdalena. Espere la segunda parte…

 

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