De turismo por Santa Marta

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Por Turista Insatisfecho

 

Hace varios años no iba a Santa Marta en plan de turismo. A final de año, logré sacar el tiempo y me fui a disfrutar de los bellos paisajes que brinda la región. Desafortunadamente coincidí con una gran cantidad de cachacos como yo, que traíamos con nosotros desde Bogotá los trancones, no solo por todo el camino, sino durante la estancia en Santa Marta.

No me centraré en las dificultades que genera la parálisis de los diferentes tramos de la ruta del sol ni en las dificultades a partir de Fundación por la mezcla de insuficiente infraestructura, paso por los pueblos, vendedores ambulantes, camiones en caravana imposibilitando el paso y demás problemas que se reproducen en otras partes del país. Me centraré en mi experiencia en Santa Marta, a la cual, si bien debo reconocerle un mejoramiento en la infraestructura en los últimos años, debo alertar por los problemas que a mediano plazo podrían ahuyentar el turismo, y que de no atenderse podrían convertir a la ciudad y su entorno en el destino turístico por excelencia de Colombia, desplazando incluso a Cartagena.

Lo primero que hay que llamar la atención, tiene que ver con el trancón que traemos los cachacos en temporada alta. La ciudad y en especial El Rodadero no tiene suficiente infraestructura de vías para recibir a los turistas. Las vías, parqueaderos y hasta los andenes no son adecuados para un sector turístico.

Los parqueaderos, que abusan todo el año, según me contaron los lugareños, en temporada alta cobran sin control por parte de ninguna autoridad pública, entre 15 y 25 mil pesos la noche. Ante el reclamo por el exagerado precio nos recuerdan los costos de los parqueaderos por segundo o minuto en Bogotá, desconociendo que una cosa es el parqueo temporal en ciertas zonas de la ciudad de Bogotá, en razón a los precios del suelo y los tributos que se pagan aquí, y otra guardar el carro durante una noche o como en este caso, durante las noches de toda una semana.

El Rodadero debería tener dos parqueaderos grandes por sus dos entradas principales a costos razonables, y rutas circulares de transporte público en el interior de las zonas turísticas para desincentivar el uso del automóvil y facilitar la movilidad. Es más, las vías de El Rodadero, en su mayoría, deberían ser peatonales, en especial la del camellón que da a la playa principal.

Tuve que hacer uso de un taxi en el interior de El Rodadero y quedé sorprendido con el cobro, Primero, no tienen taxímetro; segundo, no cargan tablas oficiales que establezca el valor por distancias y la carrera mínima cuesta $7.000, cuando en Bogotá es de apenas $4.100. No voy a comentar lo atravesados y el mal servicio, porque eso es así en todo el mundo y la disponibilidad de Uber aquí es bastante limitada, me dicen que el Alcalde aquí si los controla, porque los taxistas son unos de sus principales electores.

Si algo extrañamos los Rolos del legado Peñalosa es la posibilidad de caminar por anchos andenes hechos para la gente y no por andenes estrechos y sin mantenimiento en los cuales sembraron en la mitad árboles que no cumplen su función de dar ‘fresco’ y sí obstruyen el paso, obligando al peatón a bajarse a la vía vehicular, con el riesgo que ello representa.

Resulta impactante el olor a alcantarilla que, aunque es más pronunciado en El Rodadero, se siente también en la ciudad. Las aguas negras rodando por la vía generan una sensación tan desagradable, que uno busca otros sitios diferentes para pasar el rato y en especial, para consumir alimentos.

El 31 de diciembre, realmente me sentí en Venezuela y no por la cantidad de vendedores venezolanos que hay en la Playa o las vendedoras de ‘tinto’ en el parque ‘Simón Bolívar’, sino porque en Carulla y en el ARA que es diagonal al Centro Comercial Arrecifes, (no fui al resto de almacenes para saber si así fue en todos) tenían todos sus estantes totalmente vacíos.

Al parecer, no estaban preparados para el flujo de turistas compradores que tendrían y no era posible conseguir ni una bolsa de leche o unos huevos para preparar el desayuno. Los precios de todos los bienes eran exagerados en el comercio minorista y según los lugareños, también resultaron afectados por la especulación de temporada alta. Se tardaron casi toda la semana en reaprovisionar los estantes.

Como era lógico, fui a diferentes sitios turísticos de la región en donde encontré también algunas cosas que merecen ser comentadas. Primero, La ida a bahía Concha resultó una tortura por el estado de las vías de acceso, pero eso es pasable y más en el tipo de vehículo en el que andábamos con mi familia. Sin embargo, lo que sí me impactó al llegar, fue encontrar a la entrada un letrero que anunciaba un predio privado que se reservaba el derecho de admisión y se cobraba entre $40.000 y $120.000 dependiendo del tipo de vehículo. ¿Y cómo así? ¿Las playas en Colombia no son bienes de uso público? No, me respondieron, no se está cobrando el uso de la playa, sino el transitar por un predio privado para llegar a la playa. ¿Cómo así, y no hay un camino público para llegar? Sí, pero es absolutamente intransitable, aún en la 4X4 que usted se desplaza.

Para que no siguiera preguntando, me informaron que el predio era supuestamente de un narcotraficante y que tenía la opción de pagar y seguir o no pagar e intentar llegar por otro lado. Mi familia pagó  $40.000 para que yo no siguiera metiéndome en problemas, a pesar de que ni siquiera entregan recibo.

Al ingresar y parquear me informaron que me cuidarían el carro y que ello también tendría un costo porque los $40.000 son solo por el derecho de transitar por el predio privado y no incluye el parqueo y su vigilancia. En dicho parqueadero había más de 100 carros incluyendo buses y chivas.

Las preguntas que no pude hacer fueron: ¿por qué no expiden factura, si están recibiendo ingresos gravados? y por el volumen concluyo que deberían pertenecer al régimen común. ¿Este ‘servicio’ está autorizado por alguien?, ¿qué dice al respecto Parques Nacionales?, ¿la Dian?, ¿La Alcaldía de Santa Marta? ¿Por qué no le han establecido una servidumbre obligatoria al predio privado? Por supuesto, aún sigo sin respuestas.

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