Mineducación no convence

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Cecilia López Montaño

 

Por muchísimas razones la actual Ministra de Educación no logra convencer, especialmente a quienes consideran que es este Ministerio el que debería ejercer un claro liderazgo en la formación de la juventud colombiana.

Es una lástima que sea barranquillera, porque la región Caribe necesita tener una voz reconocida en el nivel central; pero son demasiados embrollos a su alrededor que ella, con ese acelere que la caracteriza no los logra desatar. El peor sin duda ha sido el que se refiere a la destitución del Director de Colciencias. La entrevista que se divulgó en los medios de comunicación en la cual ella y el subdirector que fue nombrado en la dirección de esta entidad, después de literalmente tumbar a su jefe, fue un verdadero desastre.

Con una actitud prepotente, imperdonable en un funcionario público cuyo sueldo lo pagamos todos los colombianos, y con un enredo mental que se traslucía claramente en sus palabras, en vez de esclarecer las razones de esta decisión gubernamental, lo que dejó en claro fue la arbitrariedad con que procedió el gobierno. De esta manera, en lugar de defender al presidente Santos, lo que terminó fue enredándolo al cometer todos los errores posibles en una comunicación oficial tan delicada.

Cómo se le ocurre presentarse con el subdirector de Colciencias, cuando para cualquier cristiano toda la situación es aún muy confusa. El ambiente alrededor de la Ministra es muy complejo después de las explicaciones del doctor Ocampo, director de Colciencias declarado insubsistente, que dejan muchas dudas en el camino. Pero no se ha escuchado una sílaba por parte de ella. Como se vive de rumoreo en rumoreo que el gobierno no aclara, se afirma que la Ministra de Educación estaba creando otro Colciencias en su nuevo despacho.

Detrás de este problema, en el cual la ministra Giha realmente no debería haber tenido cartas en el asunto excepto por el hecho de haber sido directora de Colciencias, muestra de nuevo a Alfonso Prada como el que la manipula y ejerce sobre ella tal control, que la pone a hacer la tarea sucia de poner la cara en una situación que ella no maneja o la asume por razones no muy claras.

El último problema se refiere al tema de la historia de cómo se enseña en el sistema educativo esta área tan trascendental. El Ministerio bajo la dirección de la señora Giha ha resuelto que “todo se cambia para que todo quede igual,” es decir, que nada cambiará no obstante el esfuerzo legislativo que se hizo por parte del Congreso de la República para que la historia sea una parte fundamental de la formación de los colombianos.

Según ha afirmado el Ministerio que ella dirige, seguirá quedando la historia dentro de las Ciencias Sociales, donde se ha perdido de manera muy clara entre las otras materias como la geografía.

Definitivamente el Ministerio de Educación bajo su dirección no ha logrado acertar y su cabeza se ve demasiado vinculada a un personaje como es el secretario General de la Presidencia, Alfonso Prada. El señor Prada como todos los que han ocupado este cargo maneja la computadora de Palacio, lo que significa tener el control sobre los nombramientos y destituciones que se dan en el gobierno.

Aparentemente su poder va más allá y ya existen muchos cuestionamientos sobre la forma como ejerce ese importante cargo. No se debe olvidar el tema del Sena que tampoco ha quedado del todo esclarecido.

No es sana esa relación y menos cuando la Ministra de Educación termina en temas muy complejos sin que tenga realmente que ser parte de esas decisiones, de acuerdo con la estructura organizativa del gobierno. Politiquería es la primera idea que surge detrás del comportamiento y de las actuaciones de Alfonso Prada, pero también de la forma como actúa la Mineducación. Demasiada inseguridad en esa cartera y exagerada politiquería. ¡Qué tristeza!

 

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