Turismo: El reto del POT

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El Plan de Ordenamiento Territorial estipula normas que deben ser acatadas para el beneficio de Santa Marta y de sus habitantes.

Dánisa Varela M.

El Plan de Ordenamiento Territorial tiene como propósito ‘ordenar’ potenciar todo lo que traiga desarrollo y calidad de vida al territorio y a la población que habita en ella. Sin embargo, al documento vigente les hizo falta la gestión y el seguimiento a los proyectos allí establecidos.

Santa Marta es un destino turístico por vocación. Su territorio ofrece amenidades para ponerlas al servicio de los visitantes. Las envidiables playas y la diversidad de ecosistemas son sus atractivos más preponderantes.

El Plan de Ordenamiento Territorial, POT, contempla una serie de aspectos que pretenden organizar el destino para el beneficio de sus habitantes y de los miles de turistas que anualmente llegan a la ciudad.

Según lo explicó a OPINIÓN CARIBE el secretario de Planeación, Francisco García Rentería, uno de los puntos que abarca el POT de Santa Marta es la regulación de las playas, en aras de aprovechar los renglones económicos de manera sostenible.

“Las playas tienen una norma parametrizada para su ordenamiento, las cuales dan cuenta que debe haber zonas especializadas para el arribo de vehículos que no puede coincidir con la zona de bañistas, que debe estar señalizada; que hay una zona en la playa habilitada para el descanso de las personas; otra para establecimientos de anexos a la playa, por ejemplo, para el tema del parqueadero; en fin, todas esas normas se aterrizan en nuestro POT y se ordena todo el servicio de la playa”, anotó.

Así mismo, destaca el potencial turístico de los ríos, los cuales podrían convertirse en corredores ecológicos a fines de explotarlos para atraer mayores visitantes. “Desde luego uno de los ejes centrales del Plan de Ordenamiento Territorial es el turismo enfocado hacia lo sostenible dada la vocación ambiental de esta zona del país”, señaló el funcionario.

¿QUÉ ES EL POT?

Francisco García Rentería,
secretario de Planeación Distrital.

El Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Rural establece que el Plan de Ordenamiento Territorial es un instrumento técnico y normativo de planeación y gestión a largo plazo; es el conjunto de acciones y políticas, administrativas y de planeación física que orientarán el desarrollo del territorio municipal para los próximos años y que regularán la utilización, ocupación y transformación del espacio físico urbano y rural. Un POT es, en esencia, el pacto social de una población con su territorio.

“El Alcalde municipal tiene como obligación principal mejorar la calidad de vida de sus habitantes; para ello tiene tres herramientas: el Plan de Ordenamiento Territorial, el Plan de Desarrollo Municipal y el Presupuesto.

Con el POT, Plan de Desarrollo Municipal y Presupuesto Municipal, el alcalde cuenta con tres instrumentos esenciales que deben articularse y armonizarse para lograr el objetivo principal de la administración municipal: mejorar la calidad de vida de la población.

El Plan de Ordenamiento Territorial se concreta a través de la ejecución de obras físicas y de control urbano y rural. Los proyectos de infraestructura y equipamientos que se han programado para realizar en el corto plazo (cuatro años), mediano plazo (ocho años) y largo plazo (12 o más años) permitirán construir a través de las sucesivas administraciones, municipios más productivos, equitativos y sostenibles”.

COMPONENTES DEL POT

Todos los Planes de Ordenamiento Territorial deben reunir los siguientes componentes:

Componente general: señala objetivos y estrategias territoriales de mediano y largo plazos en los siguientes aspectos:

Sistemas de comunicación entre el área urbana y el área rural; clasificación del territorio en suelo urbano, rural y de expansión urbana, con la correspondiente fijación del perímetro del suelo urbano; delimitación de las áreas de reserva para la protección del medio ambiente y los recursos naturales; y determinación de las zonas expuestas a amenazas y riesgos.

El componente urbano define las políticas, programas, acciones y normas para orientar y administrar el desarrollo físico de la ciudad en los siguientes aspectos:

Plan Vial: plan de servicios públicos domiciliarios, estrategia de mediano plazo para el desarrollo de programas de vivienda de interés social y de mejoramiento integral y las normas urbanísticas.

El componente rural define políticas, programas, acciones y normas para orientar la conveniente utilización del suelo y garantizar la adecuada interacción entre los asentamientos rurales y la cabecera municipal. Debe contemplar los siguientes aspectos:

Delimitación de las áreas de conservación y protección de los recursos naturales incluyendo las áreas de amenazas y riesgos; localización y dimensionamiento de las zonas como suburbanas; identificación de los centros poblados rurales; determinación de los sistemas de aprovisionamiento de los servicios de agua potable y saneamiento básico de las zonas rurales; expedición de normas para la parcelación de predios rurales destinados a vivienda campestre.

El programa de ejecución define las actuaciones obligatorias sobre el territorio, a ejecutar en el período de la correspondiente administración, señalando prioridades, programación de actividades, entidades responsables y recursos respectivo.

POT DESACTUALIZADO

  1. REALIDAD

El Plan de Ordenamiento Territorial vigente en Santa Marta ‘Jate Matuna’, fue expedido en el año 2000. Es decir, desde hace 18 años no se actualiza este documento de vital importancia para que la ciudad crezca de forma adecuada.

Hoy, la realidad es muy distinta y el mismo territorio reclama su organización, especialmente en plan turístico.

“Más que una operación de acupuntura, es decir, playa por playa, el POT trae los lineamientos para ordenar todo el frente marino costero. Aquí debemos decir, que estas zonas deben ofrecerse no solo para el servicio turístico, sino también para la posibilidad de ejercer actividades económicas que traigan desarrollo a la ciudad”, acotó García Rentería.

El funcionario mencionó, que actualmente se presenta un problema con la pesca. “Los pescadores casi no pueden ejercer su actividad cerca del frente marino costero, porque está la zona de exclusión de los puertos de carbón, del aeropuerto, del batallón, de Pozos Colorados, el arribo de naves al Puerto, la zona del Parque Nacional Natural Tayrona, total, quedan pocas zonas para que se pueda llevar a cabo la pesca artesanal que, además, tiene un factor de subsistencia, es decir, hay muchas familias en Santa Marta y no podemos desplazar esa posibilidad de sustento que tienen esas personas y lo que estamos haciendo es vía al POT, normar para que si bien existan esas zonas de exclusión y la explotación de las playas, también puedan subsistir actividades como esta”, sostuvo.

QUÉ SE CUMPLE Y QUÉ NO

El secretario de Planeación, Francisco García Rentería, aseguró, que el actual Plan de Ordenamiento Territorial, “no es bueno, ni es malo”. Sin embargo, resaltó que faltan aspectos como gestión a los proyectos contemplados para desarrollar el potencial turístico que tenemos y hacerle seguimiento.

“Había unas fallas al comienzo, porque algunos proyectos no estuvieron contemplados en el POT, pero eso no fue porque estuviese mal formulado, sino porque no hubo un adecuado seguimiento y control”.

POT EN ELABORACIÓN

Actualmente, están elaborando un nuevo documento que pretende actualizar las normas establecidas para la organización. “Ahora estamos tratando de hacer una buena lectura de cuál es la característica del turismo que tenemos, del que deseamos que llegue y tratar de corregir las falencias que tenemos para que lo deseado finalmente pueda concretarse en este plazo de 12 años, tiempo en el que se cumple nuestro POT”, explicó.

Francisco García señaló, que el propósito es que “en una parte del frente costero puedan asentarse grandes cadenas de hoteles, que lleguen cruceros y puedan articularse con los hoteleros; pero también deseamos que las bellezas naturales que tiene nuestra ciudad puedan ser explotadas de manera sostenible por el turismo y por otras alternativas que no sean de sol y playa, porque también trae desarrollo a las zonas con vocación turística como Santa Marta.

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