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Opinión

La peli-Lula

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 Ricardo Villa Sánchez 

El ejemplo de lo que ocurre con Lula Da Silva en el Brasil nos abre los ojos: no sólo es la voluntad política en la lucha por mejorarle la vida a los más débiles es también no engolosinarse con el poder, hasta convertirse en una especie de celebridad fetiche infalible, ni generar nuevas élites que terminen imitando a las tradicionales. O andar de suceso en suceso sin hilar procesos.

Puede que haya una persecución política rastrera, no se preserve el debido proceso, mucho menos, la presunción de inocencia. Puede que ya esté condenado, en virtud de que su enlodamiento le sirve a los intereses del establecimiento, para señalar con el dedo inquisidor y sembrar la idea de que es mejor votar por malo conocido que bueno por conocer. Pero, tampoco es que se gatopardice la cosa: cambiarlo todo, para que todo siga igual. Cada peso con su contrapeso.

A los de izquierda se las cobran al doble, le he escuchado a varios veteranos de estas lides. Primero, viene el linchamiento mediático, que va a velocidad geométrica y, en segundo término, el judicial o administrativo, que corre en proporción aritmética. Sin embargo, no se puede hablar de persecución política per se. Hay que revisar las evidencias y el contexto. Además de lo político también está el componente jurídico. Las instituciones democráticas hay que fortalecerlas no derrumbarlas, y quien comete un delito y se comprueba, debe recibir su castigo, independientemente de la orilla en que opere o actúe. Pero con garantías.

Lo que ocurre es que en la vida es necesario ser consecuente entre lo que se predica y lo que se practica. Una cosa no puede ser una u otra a la vez y el contenido prima sobre el continente. Mientras algunos siguen peleando, quizás por orgullo, sin cuidarse el corazón, como el coronel Aureliano Buendía, al punto de plagiarlo hasta solicitar, les tracen un círculo imaginario por sus áulicos de tres metros alrededor, para evitar que se le acerquen o para alejarse cada vez más de la realidad hasta convertirse en autistas de la política, pero ya sin diferenciarse de sus contradictores o cada vez más parecidos a lo que antes combatían.

Si a esos no los saludamos ni celebramos. A los que hablan de democracia de boca para afuera, mientras que en su vida cotidiana, en los espacios de trabajo actúan de otra manera o cuando adquieren cierto poder, se les sube a la cabeza y se separan de sus principios hasta carcomerse en odios infundados o en egos recreados. Por ejemplo, no se puede pregonar la inclusión y ser explotador; de violencia y hostigar, violentar, amenazar o acosar. De élites, construir relacionamientos cerrados. De modernidad, con nepotismo. De deliberación, con dogmatismo. De debate, con sectarismo. De consultas sordas o pactos incumplidos. Es más, al absurdo de dar peroratas sobre equidad y segregar; vociferar sobre igualdad y discriminar; señalar sobre la justicia y ser corrompido. O también inventarse híbridos como la transparencia sucia; buen gobierno con mordazas; autoridad y orden, autoritaria o arbitraria; o el más conocido, el de la banalidad del mal. En fin, en eso no se puede equivocar un gobernante alternativo. Como decían los viejos: la procesión se lleva por dentro y la mentira en política cuesta.

En la ‘peli-Lula’ parece que el cuento de espejo retrovisor raya el teflón de quien le toca empezar a gritar a oídos sordos: Usted no sabe quién fui yo. Parece ser que cuando se pierde el poder después de varios gobiernos alternativos con prioridades de bienestar social y ampliación de la democracia, se queda a merced del libreto de los huérfanos, o más bien vampiros, que llegan con cizaña a ‘recuperar’ lo que es de todos, pero que piensan que es de ellos: las instituciones, el erario, las decisiones. Aquí no importa que se idee la figura del sucesor, para la muestra lo que le deviene a Rafael Correa en el Ecuador o, guardadas las proporciones, lo que no alcanzó a vivir Chávez con Maduro. Lo cierto es que el fenómeno Lula Da Silva les abrió las puertas a los nuevos aires latinoamericanos, con valor e idealismo, y ahora aparece como un farsante para la percepción de realidad que se riega como la verdolaga hacia el pensamiento hegemónico que es útil para preservar los privilegios de un poder hegemónico, que tacha de infamia, manipula, especula, señala en sus golpes blandos a la democracia y al final de cuentas, su recompensa, es que nada les pasa.

 

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Opinión

Inclusión e integración sin exclusiones

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 Saúl Alfonso Herrera

Inclusión e integración, son gestas y hazañas verdaderas que requieren para su materialización, de múltiples actores e ingentes esfuerzos para justificar que bien vale la pena todo lo que se haga en su consolidación. Los ríos de pobres, miserablemente asentados en nuestros territorios, traduce emergencia por ser producto de muchas circunstancias que anteceden de su formación y refieren categóricamente fracasos tales como su desarrollo en muchas de nuestras áreas, la mala planificación municipal, y la inequidad alimentada por los desajustes sociales.

La exclusión es una sino la mayor de nuestra deuda como sociedad, que debe ser atendida sin demora y como una prioridad política absoluta por encima de todas las cosas. Nada debe importarnos más que luchar con todos los instrumentos posibles para construir una sociedad de ciudadanos plenos, y esa condición es imposible en un ambiente pauperizado, degradado, irregular, sin servicios en condiciones infrahumanas, de insana aglomeración fuera del control del Estado y sin pautas algunas de convivencia ciudadana.

Esperanzados estamos que se inicien procesos desde las instancias instituidas para el efecto, orientados a quebrarle el espinazo a este flagelo de la exclusión en distintas partes de nuestros territorios. Llevar a cabo por ejemplo acciones que incrementen el nivel del conocimiento de la real situación que se vive en esos espacios, geo-referenciar- los con exactitud plena, formalizarlos e integrarlos, lo que mejorará sin duda la vida en los municipios, los hará mayormente funcionales, obligará superiores pautas de movilidad, igualmente mejorará el mercado formal de vivienda, impactará positivamente le mercado de trabajo, potenciará la inversión familiar, entre otros avances sociales, desafíos que deben ser asumidos con sumo orden, cuidado y amplio respaldo social que debemos construir de manera explicita y consensuada con la comunidad en contexto de planeación democrática.

Fundamental en esto el papel a jugar por parte de los gobiernos locales, que deberán buscar el cofinanciamiento de la infraestructura de servicios necesaria para la integración que se plantea. Igualmente, vital el papel de los habitantes de dichos actores que deben comprometer su propio esfuerzo en un proceso que debe ser facilitado, pero no resuelto de un modo asistencial o clientelar. También los profesionales, en un todo conjunto, deben poner lo mejor de si para llevar a cabo esta noble tarea en la que el Congreso facilite al Ejecutivo más instrumentos para dar respuesta a dichas necesidades y expresar por ese medio la sensibilidad social y la prioridad política que el tema genera.

 

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Opinión

¿Dónde está el piloto?

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La semana anterior les conté que la Comisión de Seguridad Aérea del Senado de la República, entregó el informe final de su gestión con varios hallazgos delicados. Hoy quiero profundizar sobre el que más preocupación me generó. Se trata del déficit de vigilancia en 101 aeródromos del país que se encuentran bajo la administración de 59 entidades territoriales. Estamos hablando de aeropuertos administrados por gobernaciones y municipios, que presentan casos complejos como que, en Sucre, o en el Vichada, puede haber 60 o 50 pistas donde no hay control efectivo de sus operaciones.

Específicamente, el estudio realizado por la Superintendencia de Puertos y Transportes, arrojó que de los 101 aeródromos mencionados, el 95% no cuenta con ningún tipo de administración por esa razón, la entidad actualmente adelanta un proyecto para que las entidades territoriales, que tienen a cargo esta infraestructura aérea, formalicen una administración a través de un funcionario una dependencia de la alcaldía o de la gobernación, y así, se ejerza un control de las condiciones mínimas de operación y el funcionamiento de los aeródromos.

Si cruzamos el listado de gobernaciones y alcaldías, que son propietarias y/o explotadoras de estos 101 aeródromos con la información sobre los departamentos con más cultivos de coca, encontramos que muchas de estas pistas están precisamente en aquellos departamentos. Así, nos referimos por ejemplo, a el aeródromo del municipio López de Micay y de Timbiquí que se ubica en el departamento del Cauca, un departamento del que se ha dicho por la prensa nacional que “nada en un mar de coca”. También nos preocupa la ausencia de vigilancia y control sobre el aeródromo de Caucaya en el Putumayo y el aeródromo de El Charco, en Nariño.

Por todas estas razones, es necesario dotar a la Superintendencia de Puertos y Transportes de competencia o funciones específicas, para ejercer control y vigilancia de manera efectiva y eficiente sobre las tasas que las aerolíneas le adeudan a la entidad, en especial, los aeródromos que están bajo la jurisdicción de las entidades territoriales; con el fin de que se pueda corregir el mal estado o abandono de algunos de ellos y detectar a tiempo, usos irregulares de sus pistas u otras situaciones que puedan configurar actividades al margen de la ley; y dar traslado a la autoridad competente en esa materia.

En sus comienzos, el narcotráfico en Colombia fue controlado por carteles que utilizaron aeropuertos, pistas y equipajes, para el transporte de droga al exterior y repatriación de capitales. No podemos dejar que esto nos vuelva a pasar.

 

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Nuevos recursos para Electricaribe

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Las alertas de un posible apagón en la costa han suscitado un debate público en torno a las dificultades de Electricaribe para mantener la estabilidad de su operación. Este escenario. Las advertencias de expertos y formadores de opinión en torno a estos hechos señalan como relevante que las limitaciones de suministro de energía a Electricaribe se presenten nuevamente, ahora que la empresa está en manos del Gobierno.

En el proceso de intervención se asume la responsabilidad de garantizar, no solo la continuidad del servicio, sino de materializar la solución estructural de la compañía. No podemos minimizar las advertencias ni mucho menos soslayarlas, todo lo contrario, debemos entender las preocupaciones colectivas de nuestros grupos de intereses para mantenerlos informados oportunamente de las acciones que se están tomando para evitar un colapso.

Dos son los mensajes para dar tranquilidad ante las legítimas preocupaciones por las amenazas de posibles racionamientos. Primero, que durante 20 meses, la medida de intervención ha logrado suministrar energía sin limitaciones del servicio como sanción del sistema eléctrico beneficiando a 10 millones de habitantes de la costa.

Ello ha sido posible gracias al apalancamiento con recursos del fondo empresarial de la Superservicios, con el esquema de garantías para la compra de energía diseñadas por el Gobierno Nacional que hasta hoy se han asignado parcialmente y por el desempeño de los trabajadores directo e indirectos de la empresa.

Segundo, para atender las necesidades que garanticen mediante la operación durante el 2018, se requiere contar con los recursos aprobados en el documento Conpes de noviembre de 2017 por 320 mil millones de pesos de los cuales 195 mil millones son para garantías y 125 mil millones para inversiones en infraestructura y tecnología.

Para el 2019 el Gobierno anunció la asignación de recursos por 735 mil millones de pesos amparados en un nuevo documento Conpes que se destinaría para inversiones bajo el nuevo marco tarifario que sin duda impactará positivamente en la calidad del servicio. Con esos apoyos se podrá avanzar en la implementación de la solución estructural sin los afanes de escasez de materiales, sin procesos de limitación de suministro de energía y sin los problemas en la logística para operar.

El proceso para la solución estructural, como lo anunció el presidente Juan Manuel Santos, empezará en este mes de julio, y a partir de allí se conocerá el interés del mercado para operar la empresa y hacer las grandes inversiones que se requieren con urgencia.

 

 

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